OPINION: Esteban Torres Marte: Un sabanetero de pura cepa que se destaca en la urbe

OPINION: Esteban Torres Marte: Un sabanetero de pura cepa que se destaca en la urbe
Esteban Torres Marte

Por SERGIO HIPOLITO REYES ARRIAGA

Hay un lugar, allende la Patria, que es pródigo en calcinantes llanuras saturadas de bayahondas y cayucos, encrespadas serranías en donde se avizoran orgullosos pinares y desde donde se descuelgan cantarines arroyuelos en cuyo trayecto se forman acogedores balnearios que constituyen las delicias de propios y visitantes.

Tal parece que el Arquitecto de la creación puso allí de todo un chin y en despliegue de bondad adicionó playas de fina arena, cimbreantes palmeras, orégano y chivo, yuca y cazabe, arroz, mangos, maní, y otras muchas cosas más.

Pobló, el Creador, aquellos lares de valerosas y hermosas mujeres y las hizo acompañar de aguerridos hombres que llenaron las páginas de la historia de  asombrosas acciones preñadas de heroísmo y amor al terruño.

Y cuantas veces la nacionalidad estuvo en peligro o fue azotada por lacayos entreguistas,  funestos dictadores u oprobiosos gobernantes con vestimenta de estadistas ilustrados, el coraje de los hombres y mujeres de esta región de la que os hablo, se levantó a una sola voz e hizo sentir la valía de su reclamo, cualquiera que fuese el escenario signado por el destino y las circunstancias.

Una vez se rebasan los dominios  de Santiago de los Caballeros y Navarrete y siguiendo el sendero que conduce al oeste, por múltiples caminos y vericuetos se abren de par en par las puertas de la Línea Noroeste, tierra bravía en donde escribieron su hazaña hombres de audacia y valor, caracterizados por un indescriptible respeto a la palabra empeñada, la devoción a su gente y un apego a la región del que no se abjura ni desdeña, que viaja en la alforja del viajero e inmigrante y le acompaña hasta la muerte, cual que sea el lugar en que ésta le alcance.

Valverde, Santiago Rodríguez, Monte Cristi y Dajabón completan el cuarteto de provincias que conforman la Región Noroeste de la República Dominicana. Con sus diferencias y similitudes, constituyen un escenario sin igual en aspectos de la historia, las costumbres, el paisaje, el folklore, la idiosincrasia y la cultura en general del pueblo dominicano lo que da pie a que, para cualquier individuo oriundo de dicho territorio, la condición de noroestano –o liniero- constituye, más que un orgullo, una bendición.

Uno de estos días, mientras participaba en un evento cultural de gran relevancia celebrado en el recinto académico de Lehman College del condado del Bronx, en la ciudad de New York, me topé con una persona que cumple a cabalidad con tales cualidades.

Asistía, junto a algunos entrañables amigos, al desarrollo de la 2da. Feria Internacional del Libro 2018, convocada por la entidad denominada Herencia Cultural Latino Americana (LACUHE, por sus siglas en ingles) que dirige atinadamente la escritora y activista cultural Gladys Montolío.

Dicho evento  constituyó una interesante muestra de las expresiones del presente y los protagonistas que vienen abriéndose paso y dándose a conocer en las áreas de la literatura, la música, las artes plásticas y la filmografía, entre otros ramos, en el ámbito de la comunidad inmigrante dominicana y de otros puntos de Latinoamérica, residentes en los Estados Unidos.

Junto a las magnificas ponencias y la puesta en circulación de novedosas publicaciones que auguran la entronización futura de sus autores en el ramo de la intelectualidad, la actividad se constituyó en un apoteósico escenario para reconocer, con las correspondientes preseas, a distinguidas personalidades del quehacer cultural, social y comunitario, por los valiosos aportes que vienen haciendo, cada cual desde su respectiva área de influencia, en aras de proyectar los valores de la comunidad inmigrante así como el impactante legado que llevan dentro como parte del andamiaje que se deriva de sus raíces  culturales.

Y como personaje central, tanto en la noche de premiación como en el curso de los tres días en que se desarrolló la Feria del Libro, brilló por todo lo alto el nombre de Esteban A. Torres Marte, un reputado investigador social, acucioso escritor y apreciado catedrático universitario que, para más señas, es oriundo de Sabaneta, en la provincia dominicana de Santiago Rodriguez, algo que proclama a voces y a mucha honra, cada vez que se le presenta la oportunidad.

Un amplio y refinado prontuario intelectual avala la condición de escritor e investigador de este valeroso académico, autor de múltiples publicaciones y ganador de varias premiaciones literarias, cuya acrisolada formación intelectual ha sido lograda en gran medida en las aulas y centros de estudios superiores estadounidenses aunque, justo es decirlo, su andamiaje humanista, su solidez moral y la templanza y reciedumbre de sus  principios ideológicos le vienen de mas allá, de su formación familiar y la profunda influencia que ejerce la idiosincrasia en el individuo, independientemente del lugar hacia donde le conduzcan los vaivenes del destino.

No en balde, sus datos de procedencia, que podrían ser desconocidos o desdeñados por otros, forman parte integral y son exaltados con orgullo por Esteban Torres y puestos a figurar en un lugar prominente cuantas veces se hace mención de su biografía, su formación inicial y  su terruño.

Para el suscrito, que viene conociéndole desde hace mas de dos décadas y ha compartido con él en diversos escenarios del quehacer cultural los afanes y nostalgias en pro del logro de mejores vías de progreso y bienestar para los habitantes de nuestra común región noroestana,  constituye un inmenso placer y un indescriptible orgullo el descollante homenaje y reconocimiento que recién acaba de recibir este distinguido académico quien, con su dedicación a la enseñanza, la calidad de sus investigaciones y escritos, la contundencia de su discurso y, por encima de todo, la coherencia de su accionar personal y la incorruptible solidez de los principios que han signado su vida desde aquellos años de lucha en la patria en contra del despotismo ilustrado –que fijan las pautas para mantener vigente el ‘nunca más’-, con su práctica diaria continúa poniendo en alto la valía y las enseñanzas heredados de su tierra natal y de sus ancestros.

Por todo lo anterior afirmo, sin temor a equivocarme, que el homenaje recibido por el destacado intelectual Esteban A. Torres Marte en la Feria del libro LACUHE 2018, en la ciudad de New York, constituye a la vez, un homenaje a su condición de sabanetero,  lo que debe llenar de orgullo a todo aquel que ostente, a mucha honra, su condición de noroestano.

Felicidades!

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