OPINION: Raíces taínas en New York

OPINION: Raíces taínas en New York
El autor reside en Nueva York

Por Carlos McCoy

El cinco de diciembre de 1492 llegaron a la isla llamada Quisqueya, madre de todas las tierras, por los aborígenes que la habitaban, los primeros europeos, perteneciente a lo que hoy se conoce como América. Fue el encuentro de dos razas y no el “descubrimiento” de la isla como todavía dicen algunos.

El pasado sábado dos de diciembre, conmemorando ese primer encuentro, Areíto Cultural Inc., una entidad sin fines de lucro, fundada y establecida en la ciudad de New York, con el fin de contribuir a la preservación de nuestra cultura, celebró un majestuoso acto en la sala Andrés Francisco Requena, del Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos de América.

En el evento seis charlistas nos hablaron del legado racial, social, cultural y económico que nos han brindado los diferentes grupos étnicos y que contribuyeron a formar lo que hoy es el dominicano. Un séptimo, nos mostró parte de la herencia taína.

La escritora Dinorah Coronado nos habló del legado chino que hoy día podemos ver en cualquier rincón de nuestra nación, y como estamos en navidades, nuestra dramaturga nos invitó a entonar la canción “Noche de paz”, nada más y nada menos que en mandarín.

Diógenes Abreu, apoyado con diapositivas, produjo un vasto recuento de toda la influencia haitiana en nuestro acontecer histórico, llegando a citar segmentos escritos por el Prof. Juan Bosch sobre el tema.

Leila Arbaje se refirió a sus orígenes árabe, y como detalle especial le hizo una entrevista a su padre, descendiente de segunda generación, que nos dio una verdadera cátedra de lo que fueron los primeros sirios, libaneses y palestinos llegados al país.

La tertulia múltiple prosiguió con Marcos Charles, quien nos pintó con palabras el modo de vivir y la influencia cocola en muchas facetas de nuestra cultura. Sorprendió a la audiencia cantando: “… I’d like to live in the streets of San Pedro de Macorís”, de Juan Luis Guerra.

Ana García nos mostró, hasta con videos, la gran influencia que tuvieron los judíos en la República Dominicana, principalmente en el municipio de Sosúa, con sus instalaciones para la fabricación de embutidos y la industrialización de productos lácteos.

Ramón Espínola tuvo a su cargo hablarnos del grupo que mayor incidencia ha tenido en nuestra cultura, los españoles, castellanos y canarios en aquella época, de los cuales conservamos hasta el idioma.

Por último y como una incongruencia cronológica planificada, llegamos al principio. Nos hicimos estas preguntas: como tainos, ¿qué nos dejaron?, ¿qué se llevaron?

Juan Fernández las contestó de una forma magistral. Comenzó su presentación en idioma taino. A continuación le preguntó a la audiencia si sabían el significado de algunas palabras taínas y empezó a pronunciarlas. Todos asintieron. Son palabras que han permanecido en nuestro idioma.

El Señor Fernández terminó el evento con un baile y una breve actuación de jóvenes del Teatro Anacaona en atuendos taínos, que comenzaron hablando en el idioma de esos aborígenes y fueron mutando hasta terminar en castellano.

En seguida disfrutamos un brindis basado en las comidas y bebidas típicas de las culturas expuestas, desde el casabe, los quipes, hasta el chenchén y el arroz chino.

Al acto asistió una gran representación de todos los sectores que inciden en el diario vivir de los dominicanos en esta urbe.

Miguelina Echavarría, directora de Areíto Cultural y su equipo, hicieron un magnífico trabajo.

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